"Sigo sin hacer caso a la huella del tiempo"
Toque la puerta con decisión y entre, encontrándome a una Gina rubia, en su habitual silla, escribiendo y por primera vez en todo este tiempo que la conocía me recordaba a alguien.
- ¡Anne, me alegro de verte!
- Yo también, Gina…
- Siéntate en el sillón y cuéntame.
Obediente, me acuesto en el sillón de cuero y ella se sitúa cerca de mí.
- ¿Y bien? La última vez que te vi parecías con ganas de comerte el mundo, si no recuerdo mal, dijiste que ibas a cometer una locura.
- Lo era….
- ¿Me la contaras?
- Fue gracias a ti y tus consejos… tú dijiste que le pidiera perdón al chico del parque.
- Aaah si… si no recuerdo mal, tú te reíste del…
- Y el de mi – dije arrugando la frente – pero ese no el punto, la cuestión es que hice lo que me dijiste y me metí en un gran follón…
Ella me mira impasible y espera a que continúe, pero al ver que no lo hago prefiere intervenir.
- ¿Y cómo te sientes?
- Como si me hubiera caído un piano encima y hubiera sobrevivido.
- ¿Y eso es bueno o malo?
- Ninguna de las dos cosas.
- ¿Qué quieres decir?
- No me acordaba de lo estresantes que eras con tus preguntas…
- Intento comprenderte…
- Gina, aun que intentara explicarte con palabras todo lo que me ha sucedido en esta semana, sería imposible.
- ¿Demasiadas emociones?
- Si, exacto, me siento abrumada.
- ¿Por culpa del chico…?
- ¿Cómo?
- Oh, vamos tu sabes a lo que me refiero…
- Si te refieres a que si puedes tachar de tu libreta lo de lesbiana, te aseguro que no… no hay quien comprenda a los tíos, así que aún no desecho del todo la idea de pasarme a la otra acera.
Le sonrió y ella me devuelva la sonrisa. No sé por qué ella esta rara… me levanto, dispuesta a irme y me cuelgo la mochila.
- Por cierto, Gina, te queda genial el rubio.
- A Jim le encantaba tocármelo…
Me doy la vuelta gruscamente.
- ¿Cómo?
- Nada, Anne, supongo que ganaste tu… no hace falta que vuelvas mas, se lo diré a tu madre.
- Sí, claro…. – estoy tan confundida, quizás haya escuchado mal – Adiós, Gina.
Me mira antes de salir por la puerta y se ríe.
- Llámame Eve – me guiña un ojo – Hasta siempre, Anne.
FIN
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