"Éramos como una canción vieja que te gusta y vuelves a reproducirla cuando ya te habías olvidado de ella"

Historias

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miércoles, 16 de enero de 2013

20. Los varios significados de "desconocido"


"Sigo sin hacer caso a la huella del tiempo"


Toque la puerta con decisión y entre, encontrándome a una Gina rubia, en su habitual silla, escribiendo y por primera vez en todo este tiempo que la conocía me recordaba a alguien.

- ¡Anne, me alegro de verte!
- Yo también, Gina…
- Siéntate en el sillón y cuéntame.

Obediente, me acuesto en el sillón de cuero y ella se sitúa cerca de mí.

- ¿Y bien? La última vez que te vi parecías con ganas de comerte el mundo, si no recuerdo mal, dijiste que ibas a cometer una locura.
- Lo era….
- ¿Me la contaras?
- Fue gracias a ti y tus consejos… tú dijiste que le pidiera perdón al chico del parque.
- Aaah si… si no recuerdo mal, tú te reíste del…
- Y el de mi – dije arrugando la frente – pero ese no el punto, la cuestión es que hice lo que me dijiste y me metí en un gran follón…

Ella me mira impasible y espera a que continúe, pero al ver que no lo hago prefiere intervenir.

- ¿Y cómo te sientes?
- Como si me hubiera caído un piano encima y hubiera sobrevivido.
- ¿Y eso es bueno o malo?
- Ninguna de las dos cosas.
- ¿Qué quieres decir?
- No me acordaba de lo estresantes que eras con tus preguntas…
- Intento comprenderte…
- Gina, aun que intentara explicarte con palabras todo lo que me ha sucedido en esta semana, sería imposible.
- ¿Demasiadas emociones?
- Si, exacto, me siento abrumada.
- ¿Por culpa del chico…?
- ¿Cómo?
- Oh, vamos tu sabes a lo que me refiero…
- Si te refieres a que si puedes tachar de tu libreta lo de lesbiana, te aseguro que no… no hay quien comprenda a los tíos, así que aún no desecho del todo la idea de pasarme a la otra acera.

Le sonrió y ella me devuelva la sonrisa. No sé por qué ella esta rara… me levanto, dispuesta a irme y me cuelgo la mochila.

- Por cierto, Gina, te queda genial el rubio.
- A Jim le encantaba tocármelo…

Me doy la vuelta gruscamente.

- ¿Cómo?
- Nada, Anne, supongo que ganaste tu… no hace falta que vuelvas mas, se lo diré a tu madre.
- Sí, claro…. – estoy tan confundida, quizás haya escuchado mal – Adiós, Gina.

Me mira antes de salir por la puerta y se ríe.

- Llámame Eve – me guiña un ojo – Hasta siempre, Anne.

                                                                                                   FIN

19. Aferrase a lo difícil.


     " Préstame tu fuerza y haz que no me vuelva a caer"


No sé cuantas semanas transcurrieron mientras yo esperaba que acudiera al instituto. Ese día cuando había abierto los ojos, había sentido que algo no iba bien. El frió de febrero se me estaba haciendo difícil de soportar y parecía que la mochila pesaba más de lo normal mientras subía por las escaleras de mi piso. De pronto la vieja loca que a veces susurra palabra extrañas apareció delante de mí. Y eso me recordó bastante a Jim ya que los dos me habían hablado del karma, del destino… y yo había comprobado por mi sola que simplemente tenía que creer con todas mis fuerzas en algo para que se hiciera realidad. Por eso esta vez no me importo que me gritara cosas sobre el mal, el bien, el universo y como lo pagaríamos todos. Entre con la sonrisa de haber superado algo en casa cuando me encontré con una chica rubia y ojos oscuros. Hablaba con mi madre, que la intentaba consolar con palmaditas en los hombros. Las dos dieron un respingo cuando se dieron cuenta de que había llegado. Mi madre se apresuró a contarme lo que sucedía:

- Anne, esta es Ana y quiere hablar contigo.

Se sentó en el sofá y espero a que yo también lo hiciera.

- Supongo que no me conoces – susurra triste y cuando niego con la cabeza suelta un suspiro extra largo – soy la tía de Jim, él dijo que eras una buena amiga suya, por eso quería que fueras una de las primeras personas en saber que ha fallecido Claudia.

El corazón se paró, el dolor… su hermana no había conseguido salir de su enfermedad. Apreté los labios y trague saliva ruidosamente.

- ¿Cómo? Dios no… - se me hizo un nudo en la garganta y tuve que respirar varias veces para conseguir pronunciar alguna palabra - ¡No puede ser! ¿Cuándo?
- Ayer por la noche – y empieza a llorar otra vez – el funeral es esta tarde a las seis, en casa.

Mi madre me mira de reojo cuando le doy un abrazo de despedida y le susurro un lo siento mucho. Nos quedamos mirando las dos y luego ella me abraza.

- Lo siento mucho, cariño…. ¿Quieres que te acompañe?

Asiento emocionada, ya que la primera vez que ella me pide algo así. Y nos tumbamos en el sofá un rato mientras yo no dejo de pensar, en que será el próximo malo que me pasara… y no puedo evitar echar algunas lágrimas, pero estas no son lágrimas egoístas, estas son lagrimas por Jim, su familia y su sufrimiento.
Las seis llegaron demasiado pronto. Allí estaba yo, rodeada de gente desconocida, que se miraban con los ojos enrojecidos, que se echaban mirada compasivas y que apartaba la mirada del ataúd que ocupaba el centro de la enorme sala de estar. A su lado estaba el sacerdote que murmuraba palabras. Yo no era creyente pero a veces, necesitamos creer en algo. Saber que los seres queridos que se marchan van a estar bien. Levante la mirada en busca de no se sabe qué. Y me encontré con los padres de Jim; iban agarrados de la mano, se aferraban como si no quedara otra persona en el mundo y se miraban con tanto amor… ellos se amaban y esto parecía ser lo único vivo en la sala. Estuve callada toda la ceremonia con la mano de mi madre agarrada… ¿Y Jim? No lo encontraba. Se pasó un buen rato hasta que decidí buscarlo. Necesitaba decirle que lo sentía, que lo superaría, que… ¿Qué se le puede decir a alguien que ha perdido a su hermana?

Solté la mano de mi madre, subí las escaleras y seguí el pasillo hasta su habitación. Me quede parada delante de las puertas varios segundos hasta que decidí abrirla. Las persianas estaban medio bajadas, todo tirado en el suelo; había cristales, pañuelos, ropa…. Seguí el montón de ropa hasta la cama desecha y dentro él. Sabía que estaba despierto, pero no se movió aunque su agitada respiración lo delataba. Y yo, ignorando; todas las razones para marcharme, abrí un poco la sabana que lo tapaba y me cole en su cama. Sentí el duro colchón ceñirse sobre mí. No supe cómo iba a reaccionar, ni tampoco sé cuánto tiempo espere a que se diera la vuelta, pero hubo un momento, en que como siempre me pasaba cuando estaba en ese colchón… cerré los ojos y me dormí.

Me desperté cuando alguien agarro tan fuerte mi cintura que casi dolió. Pestañee, aun en estado grogui y de repente todo volvió a la realidad. Baje la mirada hasta la suya que estaba en mi pelo y me volví, nos quedemos mirando de hito a hito.

- Jim…. Yo lo siento tanto – susurre apresuradamente – nunca imagine que sucedería esto…
- Anee – murmuro mi nombre como si le diera fuerzas y me agarro la mano, besándome los nudillos – pensé que no vendrías, tú te veías tan desconcertada…

Pase la mano por su mejilla y frente sintiendo cálido en lugar donde tenía que haber llorado desde hace días.

- No…. Yo… lo siento -el silencio se vuelva apoderar en la habitación.
- Te necesito...
- Yo hare cualquier cos..
- Quédate conmigo.
- ¿Esta noche?
- No, todas.

viernes, 11 de enero de 2013

18. Allí estaremos.


"Luchas que perdemos por no encontrar el camino"


Seguí pensando en nuestra conversación todo en camino, no podía quitármela de la cabeza…

- No entiendo…
- Muy fácil… ¿Sientes algo por mí?
- Yo…
- ¿Sí o no?
- Sí.
- ¿No te das cuenta? ¿Te he impulsado yo a ayudarme? ¿Si hubiera sido otro  por el que no sintieras nada nada hubieras hecho esto?
- Supongo que no. – no sabía dónde quería llegar.
- Pues yo tampoco lo hubiera hecho por ti y ese es nuestro problema.

Nos quedemos en silencio, no nos dirigimos la palabra hasta esta mañana. Él lo había dejado claro; no puedes amar a alguien que no te ama, no puedes dar mucho y recibir poco en una relación. Él no me quería, era así de simple… aunque se alejaba de mí porque no quería hacerme daño, mejor dicho, no quería hacerme el daño que Eve le había causado a él. Por eso decidí a agarrarme a esta segunda parte y no a la humillación de la primera. No iba a llorar. Ya lo había hecho una vez y no sirvió para sentirme mejor.

El autobús paro y yo baje con la mochila negra agarrada. En la acera de enfrente había un aglomeración de gente, gritos y vi el coche de policía pasar a una velocidad de película. La curiosidad me atrapo y me acerque. Con algún que otro empujón me hice un hueco entre toda la gente y cuando pude ver lo que sucedía, preferí no haber ido nunca. Allí estaba mi borracho y loco padre tumbado con el labio sangrando. Todos los días había estado esperando este momento y en ese instante me di cuenta que aún no estaba prepara. Pero me arme del poco valor que me quedaba, ignore la mano que me agarraba y la voz que decía que esto no era para niñas y levante a mi padre del suelo. Su cara al verme, fue más o menos como si te hubieran pegado un disparo en el corazón y siguieras vivo. Se quedó paralizado y tras unos largos segundos que a me parecieron una eternidad, hablo:

- Anabel.

Todos me miraron y yo retrocedí instintivamente. No se sabía ni mi nombre. Quizás me debiera sentir mal por eso pero no sentía nada por este hombre que no había sabido cuidar ni a su esposa, ni a sus dos hijas, que se enfrentaba a los problemas con algún gramo de heroína y que había posibilidades de que todo el mundo tuviera razón. Por eso mismo me aleje de allí con paso tembloroso, sin prisas. No podía dejar de tener recuerdos de cuando esto no era así, antes de que ese hombre tumbado fuera culpable de robar la joyería de una anciana y ensuciara el nombre de su familia. ¿Era allí donde empezaron mis problemas? ¿Dónde todo el mundo empezó a huir de mí? ¿Y los de mi madre?

Seguí, seguí y seguí caminando hasta llegar a la puerta de mi casa. Cogí las llaves del bolsillo de mi chaqueta y abril la puerta. Subí las escaleras ruidosamente para encontrar a Becca y mi madre durmiendo en la pequeña cama. Mama tenía los ojos rojos, por lo que había estado llorando. De pronto me dieron ganas de sacudirla muy fuerte y decirle que no llorara jamás, que no valía la pena… por primera quiera decirle lo mucho que la quería, que la entendía y que la ayudaría. ¿Cómo había podido ser tan egoísta? Yo solo me preocupaba de mí y lo mal que lo pasaba en el instituto. Intente hacerme un hueco entre ellas y cerré los ojos descansando.

jueves, 10 de enero de 2013

17. Ultimo día.


"Un te amo no cuenta después de un adiós"


Tenía en la boca ese mal sabor que provoca no haber conseguido lo que has ido a buscar, también podría haberlo llamado Eve, aunque en verdad lo que aún tenía en la boca era la saliva de Jim. Sinceramente, ahora mismo eso me importaba poco. Por lo que era un poco irónico que fuere en ese mismo autobús que hace cuatro días, sola. Mire el reloj preocupada y cerré los ojos intentando no pensar mucho en lo que me había sucedido. ¿Me había enamorado de Jim? NO, NO Y SI. Era tan difícil de amar y de odiar. Aunque nuestra relación se podía comparar con el encuentro de dos personalidades es como el contacto de dos sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman. Y esto es lo que nos había sucedido a los dos. No éramos los mismos del principio aun que nuestro orgullo si lo fuera.  Tenía agarrada la mochila negra que me había acompañado todos estos días cuando me sonó el móvil. Era el.

- ¿Jim?
- Si, ¿Estas bien? ¿Has leído la nota?
- Si… no pasa nada.
- ¿Estás en el autobús?
- Claro, tú… no te preocupes, ve a ver a tu hermana.

Oí como suspira y me colgó con un cariñoso adiós ¿Qué había sido del insoportable Jim? El obviamente no había aceptado mi trato es más me había llevado a nuestro hotel y me había abrazado toda la noche en el sofá sin decir ni una palabra. Y entonces es cuando supe que algo había ido mal. Y entonces todas las piezas encajaron. El y Eve se habían visto. Eran las tres de la mañana cuando se lo pregunte.

- ¿Te has encontrado con ella en la discoteca, verdad?
- Ella… - me miro con la misma mirada que cuando me confeso que su hermana estaba enferma – solo quiero que sepas que tú nunca ha sido mi segundo plato.
- Cuéntamelo todo – susurre mientras sentí su aliento en mi mejilla y luego descanso su cara en mi pelo.
- Cuando te largaste después de que te gritara, me sentí como una mierda, por todo. Era como si hubiera vuelto a la realidad. Mi padre no me quería cerca de Eve porque ella nunca ha sido buena para mí, pero  Eve era como el chocolate todos sabemos que engorda pero todos comemos. Me había enamorado, yo la quería, hubiera hecho cualquier cosa por ella, pero el problema es que Eve nunca había hecho nada por mí. Yo antes tenía muchos amigos, pero fue verla a ella y todo mi mundo se centró en Eve… y luego se fue – tomo aliento e intento examinar mi reacción – pase dos años echándole las culpas a mis padres y luego mi hermana enfermo, intente buscar a otra… pero no había nadie como ella. Quieres ayudarme pero no puedes, TÚ NO PUEDES.
- Si me digieras cuál es tu problema.
- ¿No es evidente? – dice apartándose un poco para mirarme a los ojos. – tu.
- ¿Cómo? ¿Yo soy tu problema?
- Más bien al revés…
- No te entiendo.
- Yo no quiero ser tu Eve.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

16.Cuarto día.



  " Mirando al cielo pude ver que aquel azul no iba a volver"


Me paso la lengua por los labios y frunzo el ceño cuando me doy cuenta de que me duelen. No se cómo hemos llegado a esto, ni tampoco por qué  me está besando. Porque si algo tengo claro es que yo no quiero ser; ninguna hermana de cenicienta que le intenta quitar el príncipe, ningún Jacob, ni ningún segundo plato. Además de que mi principal intención es que ellos dos acaben juntos. Por eso lo aparto lentamente, y el despega su boca en mi cuello, me mira y jadeando le digo:

- Esto no está bien. – me mira confuso y tarda unos cuantos segundo en volver a la realidad.
- Tienes razón, aquí no.

Asiento, sin saber muy bien a que se refiere con eso y cuando pienso que lo ha comprendido, me coge y me sube a su regazo. No, no y no… otra vez no. Pero no soy capaz de hablar, ya que él está volviéndose a ocupar de mi cuello. Realmente espero que no me deje marca, pero tampoco soy capaz de volver a alejarlo. Me quita la chaqueta con las manos mientras vuelve a mis labios y siento un tembló incontrolable cuando soy consciente de lo que él quiere hacer. Aparto la cabeza, me deshago de él y salgo del coche, dando un portazo.

El, sale segundos después, refunfuñando  y empieza a seguirme mientras yo empiezo a correr hacia ningún lado.

- Para, Anne…. – grita desde atrás – LO SIENTO, ¿Vale?
- ¿Qué es lo que sientes, Jim? ¿Gritarme el otro día, insultarme ese día en el parque, emborracharte anoche, contarme tus problemas cuando me llevaste a cenar, asustarme en tu habitación con tonterías del Karma, insinuar que soy una loca –según tu- enamorada de ti, besarme, estar a punto de encontrarnos con Eve e irte? – le exige, a voz de grito, consiguiendo algunas miradas curiosas.
- Esa es una larga lista.
- Lo es.
- La cuestión es que yo también tengo una lista – me dice – como: qué cojones estás haciendo aquí, porque te reíste de mí en parque por un simple tropiezo, te quedaste dormida en mi cama, te creíste todo eso del Karma, te has ido esta mañana si avisar y no sabía si estabas bien, no paras de hablar mal de Eve y de mí, hiciste que te contara cosas personales, me incitaste a buscarla y ahora que estoy tan cerca, estoy empezando a dudar si aún la quiero y encima tu…

Nos quedamos callados, mirándonos fijamente. No sabía que yo había hecho todo eso…. Quizás estaba equivocada también en todo esto y me había comportado como una idiota, pero si algo podía echarle en cara era que su lista era más corta. Me senté en la fría acera y apoye la cabeza en la farola. Él se sentó a mi lado. De pronto se me ocurrió una idea. Le estire la mano y el me miro dudoso.

- Volvamos a empezar, olvidemos todo lo que ha pasado– le digo aun con la mano estirada – Anne Moore, encantado de conocerle.

El baja mi mano y me mira.

- No, Anne yo… - traga saliva – yo no quiero olvidar ni hacer como si no te hubiera besado.


lunes, 24 de diciembre de 2012

15.Tercera noche.


                                                  "Le voy a cobrar a tus labios tus miradas"


Las doce y media. Hora de la acción. Sé que no llevo la ropa apropiada ni tengo los años suficientes para entrar en la discoteca que hay enfrente de mí y también soy consciente de que estoy guiándome por los comentarios que hicieron tres tías que  tenían la credibilidad de un gato haciendo malabares y cuatro tíos que iban medio fumados, pero aquí estoy, buscando a la chica del borracho, imbécil y tarado Jim.

Entro y no me lo pienso dos veces, cuando veo a un guardia que me mira de arriba abajo y sé que lo tengo complicado si no fuera porque por una vez en mi vida, intento ser sexy. Yo no soy de estas clases de chicas que consiguen todo lo que quiere con una barata sonrisa y poco de escote, así que, supongo que esto fue un intento patético, pero al menos le divirtió al guardia de la barba que me toco el brazo y dijo en voz grave:

- Edad.
- 18.
- Carnet de identidad.
- Se me olvido en casa.

 No soy convincente, la cuestión es que él no es idiota así que me dirige una sonrisa y hace lo único que esperaba que no hiciera, coge su mano y me empuja a dentro tocándome el culo.

La primera sensación es mareante y me doy cuenta de que este ambiente no pega nada con Eve. Ella parece dulce, guapa, inteligente, sana… y esto es todo lo contrario. Aunque según las chicas idiotas con uniforme, habían quedado esta noche en la discoteca con ella, asi que si quería encontrarla, esta era mi oportunidad.

Me zambullo entre la multitud de adolescentes y no tan adolescentes medio borrachos e intento llegar hasta la barra buscando a alguna de las chicas con la mirada. Estaba a unos cuantos pasos de la larga barra cuando alguien me coge dela cintura y me vuelve arrastra hasta la multitud. Se para en un rincón y siento su aliento en mi oreja. Me quedo paraliza sin saber reaccionar y él se queda inmóvil detrás de mí agarrándome fuerte. Y no sé si es por la manía que tiene por siempre arrástrame a los sitios o por el hecho de que reconocería su olor en cualquier sitio, que se quién es. Me doy la vuelta y mi cabeza tropieza con su pecho.

- ¿Qué haces aquí?

No me dirige ni una mirada, mientras pone una de sus manos en mi cintura y la otra sobre la mía y la agarra fuerte. Cierro los ojos y me dejo llevar por él y la música para nada lenta. Parte de la magia del momento se pierde cuando le piso el pie.

- Tantas clases de baile en educación física y aun no has aprendido a bailar.
- Tantas clases de lenguaje y literatura y tu han no has aprendido a compórtate – replico.

Me fulmina con la mirada y me suelta.

- ¿Qué haces aquí? – me dice.
- Lo mismo que tú.

Mira el reloj.

- Vamos a casa.
- Jim, ella está aquí.
- No, Anne, ven.

Aprieta un poco más mi brazo si es posible mientras me saca de la discoteca y nos subimos al coche que esta apartado a pocas manzanas. Me siento confundida, aturdida, cansada, llorosa, irritable y todo por culpa de él. El esta situado en el asiento de conductor aunque dudo mucho que tenga los años suficientes para conducir y yo en el del acompañante. Cierro los ojos un momento descansando la cabeza en  el asiento e intento relajarme un poco. No quiero otra pelea. Me muevo para ponerme el cinturón cuando de repente me encuentro con su  intensa mirada fijamente en la mía. No sé en qué momento aparta el cinturón de mis manos y aprieta sus labios contra los míos, cerrando mi boca y haciendo que olvide todo lo que iba a decir.

sábado, 15 de diciembre de 2012

14.Tercera día.


                                             
                                               "Las mejores palabras son las que no se dicen"


 Miro por la cristalera empañada por el frió del invierno, la pulsera de plata con pequeñas incrustaciones brillantes que la hacen relucir. Yo no era caprichosa pero lo que me sucedió con la pulsera fue amor a primera vista, y supongo que tarde lo mismo en enamorarme a desenamorarme, cuando segundos después vi su precio.

De pronto sonó mi viejo móvil haciendo sonar esa melodía tan irritante de Movistar  y tarde unos minutos en cogerlo. Mire la pantalla: Mama.  Empecé a temblar literalmente, de pies a cabeza y cerré los ojos a la vez que le apretaba al botón verde.

- ¿Mama?
- ¿Sigues en casa de tu amiga?
- Sí, claro… ¿Y Becca? – Oigo algo parecido a un quejido y un suspiro lento y en ese momento lo sé - ¿¡No te habrás olvidado de ella, otra vez!?
- Anee, yo... no tengo tiem…

Le cuelgo y empiezo a respirar más rápido de lo habitual. Me alejo del escaparate y corro por las calles, tropezándome con toda la gente y ganándome algunos insultos.  NECESITO SALIR DE AQUÍ. La cuestión es ¿Cómo sales de una situación que tú has provocado? Yo no soy de las que me limpio las manos y dejo el problema a los demás. Necesito a Gina y hasta este momento no me doy cuenta de cuanto me ha ayudado. Encuentro un parque lleno de gente, justo lo que no necesito, compañía. Pero de todas maneras, me recuesto en la hierba y apoyo la espalda en el  duro tronco del árbol. Y empiezo sollozar como hace tiempo que no lo hacía. Respiro y trago saliva repetidamente. No puedo quitarme de la cabeza, a Becca… no tiene a nadie que la cuide y mi madre, ¿Se está volviendo loca? Ella no quiere que nadie la ayude en esto, esto que le ha hecho mi padre y ¿Jim? ¿Dónde estaba ahora? No podía ser tan hipócrita. Solo pensar en cómo me lo había encontrado borracho esta mañana. No vino a dormir y esta mañana ha seguido gritando. No se cómo hacerle entender que no lo quiero, no quiero nada del… pero entonces ¿Qué hago aquí?

Sacudo la cabeza, no empieces con esas – me regaño mentalmente – vienes a arreglar tu Karma o lo que suceda con él. O al menos eso era lo que me importaba al principio. Y solo por el hecho de demostrarle a ese chico borracho que ahora debería estar dormido en el hotel, he cogido un autobús esta mañana y me he largado sola en busca de Eve. Me relajo, mientras caen las últimas lágrimas y sorbo e limpio mi nariz con la manga de la chaqueta. Tengo que organizarme si quiero encontrarla, por eso, como nos dijeron las chicas pijas del instituto, me fui de Aranjuez y volví a Madrid, a mi ciudad. Solo pensar que ella está aquí, hace recorrer una sensación rara por todo mi cuerpo.

Así que, decido, no perder más el tiempo y me levanto; mientras sacudo mis vaqueros manchados por la hierba mojada, de la lluvia del otro día y me hago la promesa de solo llorar por cosas que importan.

martes, 11 de diciembre de 2012

13.Segunda noche (II)


"Y se despierta un sol nublado"


Una respuesta lógica. Eso es lo que necesitamos todos en algún momento, es decir, alguien que sea capaz de responder sensatamente aunque nos duela.  Por eso mismo, fui capaz de darme cuenta que estos chicos con los que estábamos “intentando” hablar desde hace un rato, nos estaban tomando el pelo. Estire de la manga a Jim que seguía insistiendo y este gesto me recordó bastante a mi hermana pequeña, Becca. Solo llevaba un día fuera y ya la extrañaba.

- ¿Queeeeee? – me mira irritado.
- Ve al grano.

Uno de los cuatro chicos que había en frente de mi, me miro de arriba a bajo descaradamente.

- Oye, tío, tu novia se esta helando.
- ¿Eh? – Me mira - ¿Tienes frió?
- ¡No ves que esta tiritando! – le dice el otro en tono burlón y luego vuelve a mirar la foto de la rubia despampanante que sale sonriente – oye… ¿y esta es tu hermana?
-  No– refunfuña Jim.
- ¿Cómo? ¿Te la estas tirando a las dos? – grita el otro.
- Ese no es el tema… ¿La conocéis?
- La vimos unas cuantas veces, ya no viene aquí, se cambio de este instituto y creo que de ciudad... se juntaba con esas chicas.

Nos volvemos a la vez, cuando vemos a tres chicas guapísimas, vestidas de uniformes. No se porque siento incomoda. Quizás es que esas chicas me han recordado a Eve ¿La odio? Ella no me ha hecho nada… quizás sea por que ella tiene algo que yo no tengo. Y no quiero pensar en que es eso que tiene ella y yo no. O bueno realmente no pienso en nada cuando Jim me coge del brazo y me arrastra hasta ellas.

......

Cuando vamos al hotel en silencio nos damos cuenta de que estamos en el sitio equivocado. Hoy es luna llena por lo que hay mas luz de la normal y las farolas nos alumbran y nos dibujan sombras. Llegamos al hotel y vamos a recepción sin hablar en todo el rato. Parece que no progresamos y parece que el tiempo va demasiado rápido. Subimos en el ascensor bostezando y llegamos a la habitación 36. El abre la puerta y yo decido que es mejor momento para hablar.

- Jim.
- ¿Si?
- No me has contado por que tu padre no quiere que estés con ella.
- Anne, déjalo estar…
- No – digo dejando mis dos mochilas a lado de una de las dos camas, me vuelvo hacia el - ¿No confías en mi?
- ¡No, Anne! Te conozco de hace una semana no tengo ninguna confianza en ti – me mira – además de que no sé que haces aquí.
- Juntando a Romeo y Julieta – ironizar es lo mio.
- ¿Cómo? Dios son cosas de ese tipo las que me hace pensar que no estas bien de la cabeza.
Y en ese momento me doy cuenta que me esta gritando.
- ¿¿¡Te intento ayudar y estas son las cosas que me dices!??
- Yo, solo sé que esto lo estas haciendo por algo mas….
- ¿Qué insinúas? – y en ese momento me doy cuenta  - Madre mía…
- ¿Qué? – dice el gruñón.
- ¿Piensas que soy una loca que te perseguí a ese parque solo para llamar tu atención y luego me metí en tu vida porque estoy mal de la cabeza? – me rió.

 El me fulmina con la mirada y yo me deshago allí mismo.

- Mira, Anne, tu no traes nada bueno ni nuevo a mi– respira – no se lo que haces aquí pero si de verdad quisiera que encontráramos a Eve, no  pondrías tus cosas en mi cama.
- ¡Esa no es tu cama! Además aquí no hay ningún cartel que diga: Esta cama pertenece al señor Jim.
- ¡Pero esa es la cama que siempre utilizo!

Nos quedamos mirando unos minutos que parecen eternos y después susurro:

- O te vas tú de esta habitación o yo.

Y el sale por la puerta, dando un portazo.



martes, 20 de noviembre de 2012

12.Segunda noche.



                                            " Tu eres la que siempre pide la cuenta y soy yo el que pago"


Esa noche tengo pesadillas con rubias de ojos verdes que necesitan ayuda y príncipes azules que van a su rescate. Nunca he creído en cuentos, siempre he pensado que sus finales son poco creíbles y que no están bien argumentados. En cambio, cuando abro los ojos, despego la cabeza del cristal empañado del autobús y veo a Jim durmiendo con mi brazo agarrado y gran parte de sus piernas en las mías, empiezo a dudar hasta de mis creencias. ¿Qué estoy haciendo?

Vuelvo a pestañear unas cuantas veces y desperezo a la vez que me doy cuenta del ruido de a mi alrededor. Todos se están bajando… hemos llegado a nuestra parada. Empujo suavemente a Jim para despertarlo pero lo único que consigo es que me aplaste un poco más.

- Jim, despierta, tenemos que irnos … - le susurro en la oreja
- No, mama...

Me rio ¿Me acaba de llamar mama? Esto es un momento de debilidad para el… y pienso disfrutarlo. Intento poner voz de hombre y le gruño:

- ¡Hijo mio, no puedes quedarte más! – y le empujo mas brusco.

De momento lo veo desenredando la mano en la manga de mi chaqueta y desconcertado. Hago que se levante por la fuerza… ¿Siempre tiene tan mal despertar? Sonrió mientras cojo mis dos mochilas y el las suyas. Y voy dándole empujoncitos hasta la puerta del autobús.
El aire frio me corta la respiración. Solo llevo una chaqueta y una camiseta de manga corta, empiezo a tiritar.

- No me dijiste que haría tanto frio…
- ¿Qué hora es? – dice aun bostezando.
- Las seis y media.
- ¿De la mañana?
- ¡Claro! No va a ser de la tarde… no entiendo como Eve te aguanta – me fulmina con la mirada mientras empezamos a andar.
- Mmm… ¿Adonde vamos?
- A desayunar – me mira desde todo su metro ochenta y me siento pequeña y con frio, frunzo el ceño – Tengo hambre ¿Vale? No pongas esa cara.
- ¿Qué cara estoy poniendo? – pongo los ojos en blanco y saco la lengua en señal asqueada – además, hijo mio, me gusta que comas para que te hagas grande y fuerte.

Le hago reír y una parte de mi se pone a dar saltitos. Levanta las manos en señal de rendición.

- Esta bien… déjalo ya, a sido una pequeña confusión – otra de sus sonrisas – no volverá a pasar.

Lo miro de reojo mientras abre la puerta de la cafetería  con algún nombre extraño y nos sentamos en la mesa mas cerca al radiador. Una camarera viene a por nuestro pedido mientras Jim empieza a sacar mapas. La última vez que tuvo noticias de ella fue en este pueblo. Aunque yo ahora mismo estoy mas concentrada en la camarera morena que se lo esta comiendo con los ojos. Yo aprieto los dientes y carraspeo… mio. Aunque él no es realmente mio…  digamos que se lo estoy cuidando a Eve.

- Un café con leche y una tostada– dice el sin levantar la mirada
- ¿Y tú? – me dice dulcemente mientras lo sigue mirandando.
- Lo mismo que el, bueno mejor no… - la miro, he conseguido captar su atención –  o si… mejor ponte un chocolate caliente y supongo que otra tostada pero no le eches mucho aceite.

La chica se va confundida y Jim me hecha una mirada de reproche.

- ¿Qué? Odio que se me pringuen las manos – otra sonrisa, hoy me estoy ganando bastantes – bueno, ¿Cómo va eso?
- No se, Anne… no se por donde empezar.
- ¿Qué tal el instituto? Esto es un pueblo pequeño seguro que solo tiene que haber uno además es una forma fácil de encontrarla.

El asiente entusiasmado, el parece contento por verla y yo por mi ingeniosa idea. Ha estas altura mi Karma ya tiene que estar por las nubes. Comemos sin parar de hablar, el intenta bromear pero esta claro que yo soy la mejor en esto. Me gano otro par de risas. Antes de dirigimos al instituto, decidimos cambiarnos de ropa por una mas abriga en los aseos de la cafetería.
Lo espero sentada en el banco del parque y empiezo a canturrear para  entretenerme. Me da tiempo a acabar dos canciones de Marea y la mitad de una de Maldita Nerea cuando me doy la vuelta y lo encuentro sonriendo. Maldita sea a estado escuchando.

- No te ofendas, pero cantas horrible…
- Idiota…

Me pongo a darle un empujoncito cuando me coge la muñeca impidiéndomelo.

- ¿Por qué estas siempre tan fría?

viernes, 16 de noviembre de 2012

11.Primera noche.


  Segunda parte

"Yo para ver las estrellas nunca miro al cielo"


Cogí el paraguas sin echar ni una mirada atrás. Y es que  lo bueno de no encajar en ningún sitio es que las despedidas son mucho más fáciles. Sin vacilar le plante un beso en la pequeña frente de Becca que se arrugo en acto reflejo y cerré la puerta silenciosamente. La mochila colgaba de mi espalda y la lluvia ya había empezado a estropear mi pelo.

Miro a el paraguas de patitos… ¿No había otro peor para estos casos?  Me castigo mentalmente por preparar tan mal las cosas y en ese momento, después de estos días, es cuando de verdad me empiezo a replantear que es lo que estoy haciendo. No me extraña que Jim no le pusiera pegas, yo fui ese empujoncito que le faltaba para hacer lo que realmente quería. Y supongo que él es quien me ha dado alguna esperanza o razón, para seguir. Realmente sé que no va a funcionar y cuando llego al pequeño parque en el que le vi tropezar hace unos días me siento como una idiota metida en su propia idiotez.

No hay nadie, por lo que me quedo de pie viendo pasar los minutos en mi estropeado reloj. Intento cantar alguna canción para olvidarme de donde estoy, pero parece que se me ha ido todo de la cabeza… ¿Y si el no vien… ? De pronto un chico con capucha que tardo muy poco en adivinar quien es, pasa delante de mí y no necesito más señal. Agarro aun más fuerte el paraguas y con paso firme le sigue dejando una cierta distancia considerable entre nosotros. Se sube a un coche que hay aparcado detrás de unos cuantos arboles y yo le persigo. Me quedo quieta enfrente la puerta del coche cuando de pronto se abre me da en el estomago. 

- ¡Ven sube al coche! ¿A que coño esperas? – dice Jim enfadado pero a mi no me importa mucho, ya que estoy viendo “estrellas” y no porque sea de noche.

Me retuerzo de dolor y subo a el coche de un empujón de su brazo.

- ¿Estas bien? – me mira divertido – yo no me di cuenta que estabas…
- Jim, estoy segura que aunque te dieras cuenta de que estaba detrás las puerta, la hubiera abierto igualmente… así que no pongas excusas.
- ¿Por qué siempre tengo que ser yo el malo?
- Si quieres podemos seguir discutiendo pero me importa mas saber donde vamos.

Esta oscuro y tengo frió  Esto no se parece en nada a la limusina que estuve hace unos días… el cuero de los asiento se pega en mi.

- Vamos  a la parada de autobuses… he estado investigando y bueno creo saber donde encontrarla – responde - ¿Cuánto tiempo tenemos?
- 6 días.
- Eso será suficiente…
- Yo espero que no necesitemos tantos.

Encuentro sus ojos en la oscuridad y me quedo mirándolo unos segundos. Lentamente extiende una mano hacia mí y me quita una hoja que se ha enredado en el pelo. Gruño.

- ¡Aparta! – Él sonríe - ¿Dónde pasaremos la noche?

El me vuelve a mirar confuso esta vez y extiende su mano pero la baja de pronto.

- Tienes el pelo lleno de ramitas – murmura mientras yo me llevo una malo al pelo.
- ¡No me has respondido!
- Supongo que en los autobuses– susurra – y no te quejes nadie te esta obligando ha hacer esto.

Gruño en respuesta y el vuelve a sonreír. Hace eso tan poco… que cada vez que lo hace es como si lo conociera un poco mas. Ahora solo necesito saber de ella.

- Jim… quiero saber como es ella – trago saliva ¿Por qué es esto es tan incomodo?-  si me la describieras…
- No va hacer falta eso – y me entrega la foto que el sábado pasado tuve en mis manos.

domingo, 11 de noviembre de 2012

10.Cuando el reloj marque las 12:00


"Seré la sombra de un sueño"



No me costó mucho encontrarlo. Y cuando lo dice desee no haberlo hecho. Realmente no me esperaba su reacción, aunque pensándolo bien ¿A quien se le hubiera pasado pro la cabeza que el estuviera echándome una mirada, que hubiera podido morir congelada en cualquier momento? Estoy apunto de irme, pero hay algo en mi que me lo impide. ¿Mi orgullo? ¿Mi último intento desesperado de arreglar las cosas con el Karma? Cada vez que pienso en estas cosas, me hace sentir bastante estúpida… me acerco lentamente hasta el y le planto una de mis sonrisas falsas.

- ¿No me digas que aun te dura la resaca?

Y en ese momento sé que la he cagado completamente.

- Anne.
- Al menos aun te acuerdas de mi nombre – me burlo y me maldigo otra vez mas, quiero ayudarlo, no meterme con el.
- No tiene gracia – me mira fríamente – Esta bien, te hare unas preguntas y quiero que me contestes y no mientas.
Asiento y espero. El me vuelve a mirar pero esta vez sus ojos se suavizan bastante.

- ¿El sábado… nosotros….nos acostemos?

Casi me atraganto con mi propia saliva ¿Cómo? No se si reír, no se si llorar, no sé que hacer con este chico…

- No – murmuro y el respira aliviado, una gran parte esta realmente frustrada con su respiración aliviada - - ¿Algo mas?
- ¿Qué es lo que te conté exactamente?
- Un resumen de tu vida, digamos, que te extendiste por partes que estoy segura que no estas muy contento de  haberlo hecho.
- ¿Me emborrachaste aposta?
- ¡Dios, no!

Estoy realmente ofendida, Jim, es capaz de quitarle la autoestima a cualquiera ¿Y yo tengo que ayudarlo? No me creo ni lo que voy hacer, realmente, lo hago mas por mi que por el. Otro acto egoísta.

- Esta bien… entonces, ¿Por qué te has acercado con esa cara? – resopla.
- ¿Creías que me había acercado a ti para decirte que me habías dejado embarazada? – me rio – no creo que a Eve le guste esto para nada.
- Tú no sabes nada…
- Lamentablemente se bastante – me cargo con todo el valor que tengo y se lo digo – por eso quiero ayudarte.

Su cara es de retrato y yo me vuelvo a aguantar la risa.

- ¿Cómo?
- Te voy a ayudar a encontrar a Eve – digo firmente.
- ¡¿Cómo?¡
- No me importa tener que salir de la ciudad, tu tienes dinero… busquémosla y encontrémosla, te quiero ayudar.

Parece que se ha quedado sin palabras, no se lo esperaba, bueno, en verdad yo tampoco. Quiero que lo piense, quiero ayudarle, por fin quiero hacer algo con mi vida.

- No lo entiendo… ¿Por qué me quieres ayudar? – suena desconfiado -¿Que ganas con esto?
- Dejar a mi Karma tranquilo y ayudarte… ¿No es suficiente? – refunfuño – No hay tiempo, esta semana no hay mas días clase, si queremos buscarla entonces debemos darnos prisa… que tal ¿Mañana cuando el reloj marque las 12:00 de la noche?
- No me puedo creer que vaya a hacer esto.

Y yo me lo tomo como un si. Tenemos que darnos prisa,  él tiene que arreglar las cosas con sus padres y yo con mi madre. Antes de irme, me doy la vuelta y me enfrento a su mirada atónita.

- No lo pienses mucho, Jim.

Y me voy sonriendo cuando el  por fin lo suelta.

- No entiendo muy bien porque lo haces, Anee… pero gracias.



jueves, 8 de noviembre de 2012

9.Notas de humo.


                                          " Lo que nos queda de los halos que robemos a la Luna"



- “No se nada de correr, no se nada de ascender, de esta mierda de arcoíris, del cigarro de después, no seeeeeee” – cante desafinadamente y Becca empezó a reír.

Ese era mi hobby favorito en el mundo, hacerla sonreír. Moví la cabeza exageradamente al ritmo de la música a la vez que mi madre aparecía en la puerta. Tenia cara de no haber dormido en años y sus ojeras eran infinitas. Mi madre… ¿Cuánto tiempo más iba a durar esto?

- ¡Anne, baja la música ya! – resopla gruñona – además no quiero que le pongas este tipo de música a ella, no es adecuada para su edad.
- Mama, esto se llama rock y a ella le encanta… ¿Verdad?

Asiente con su pequeña cabeza y vuelve a subir el volumen que yo he bajado. La mandíbula de mi madre se  desencaja. Ella se esta volviendo demasiado desobediente… la estoy enseñando bien. Cojo su manita y le hago dar una vuelta mientras canto a grito al ritmo de la música “Que esta es la pataleta que nos das mientas suspiras, lo que queda del atraco que le dimos  a la vida”

No me doy cuenta en que momento, sale mi madre de la habitación o cuanto rato estuvimos dando vueltas y cantando a gritos. No se cuantas horas pasan en esa tarde de lunes lluviosa hasta que llego a esa conclusión. Siento como si me hubieran comido el cerebro pero una gran parte de mi, dice que si ayudo a Jim a encontrar a Eve una parte de mi se salvara ¿Karma? ¿Destino? No quiero enfrentarme más a eso… la idea de que si ayudo a alguien mi suerte va a cambiar, es como un “intento desesperado” de hacer algo con mi vida. No hago caso a esos sentimientos egoístas, también llamados celos, que me dicen que siga por mi camino pero sinceramente yo no siento nada por Jim, ni el por mi ¿Entonces por qué no hacerle feliz? Esa noche cuando cierro los ojos ya se exactamente lo que tengo que hacer.

[…]

- Pareces contenta.
- Estoy  contenta – digo decidida.
- ¿Puedo saber cual es el motivo?
- No.

Gina levanta sus cejas y yo le dirijo una sonrisa torcida.

- Ni lo intentes, Gina, no me sacaras nada.
- ¿Por qué no? ¿Qué escondes? ¿Es un secreto?
- Es una locura.
- Anne, tengas lo que tengas en mente piensa siempre primero en las consecuencias de tus actos.
- Una vez me dijiste que hiciera lo que mi corazón me pidiera – murmure – ahora te estas contradiciendo… ¿Cuántas veces te tengo que decir que dejes de fumar? Porque yo estoy comprobando los efectos segundarios que tiene en ti.
- ¡Anne! No quiero que me vuelvas hablar así ¿Entendido?

Asiento como una niña buena, o al menos intentando serlo. Voy a convencer a Jim para ir a buscarla y para que le pueda acompañar y luego le enseñare que no soy la egoísta, pija con un karma enfadado que siempre me insinúa. Me levanto, ya he tenido suficiente de Gina.

- Adiós, Gina espero que para cuando te vuelva a ver hayas dejado los cigarros y te hayas  decido por un tinte de pelo.
- Yo espero que tu corazón sea razonable.

Y así me despido de ella  y voy en busca de Jim antes de que suene el timbre.

viernes, 2 de noviembre de 2012

8.Respuestas inadecuadas.


                             
                      " Se canso el espejito de sentirse tan opaco y el lapicero de comerse las historias"




Me lo comí todo aunque hace un buen rato que se me había quitado el hambre. Me sentí ridícula vestida son unos simple vaqueros enfrente del chico mas destrozado y guapo que había visto en mi vida y es que no paraba  de recordar con exactitud cada una de nuestras palabras…

{…}
No creo que eso sea de tu incumbencia.
Lo miro angustiada, su voz; fría, rota… y no me puedo creer porque me interesa tanto la vida de este chico que conocí hace apenas tres días.
- Jim, solo quiero que me hagas saber porque eres así... ayúdame a entenderte – le susurro.
Un silencio inunda por completo la limusina y yo me concentro en contar los latidos de mi corazón.
- Es una larga historia – no creo que haya accedido tan fácilmente o eso creía hasta que vuelve hablar – yo la quiero.

Que te digan que su padre le ha alejado de todos tus sueños y con ello arrebatándole a la chica con la que quieres pasar el resto de tu vida, es doloroso pero razonable, pero que su hermana mayor esta enferma, me dejo sin habla. Desde hace tiempo no había sentido lastima por nadie mas que por mi misma… pero ahora el esta enfrente de mi y yo no se como el aun no se a derrumbado. La palabra cáncer no para de venir a mi mente una y otra vez.

- ¿No dices nada?
- No me gusta este sitio – musito – de todas maneras muchas gracias por haberme traído.
- Te debía una. Tú me has salvado de mi padre.
- Cuéntame cosas de tu familia.
- No me gusta hablar de ello – respira profundamente y yo le clavo mis ojos oscuros –Mi madre se llama Janis, y bueno mi padre es Jace, ellos son buenas personas pero la enfermedad de mi hermana esta acabando con todos su control… además ellos me tuvieron demasiado joven, dicen que fui un desliz de una noche tonta en un parque  pero que no se arrepienten de nada.

Murmura asqueado y yo se perfectamente que la causa de que me esta dando tantas información sobre el, es que lleva ya cuatro copas.

- ¿Sabes que desde que le presente a Eve no han parado de hablarme sobre tomar precauciones? – murmura y bebe otro sorbo – solo le falto aparecer algunas de esas noches en mi cuarto y decir ¡Cariño que no se te olvide el condón! Yo no tengo culpa de sus errores.

¿Desde cuando hemos empezado ha hablar de sexo? Ha empezado a tartamudear y sé que es hora de llevarlo a casa. Pero el sigue hablando…

- Y ahora tan solo soy un idiota que cree en el Karma y en el destino y se aferra a eso para olvidar toda su vida de mierda, creyendo que luego todo saldrá bien – niega con la cabeza – y luego esta la parte en la que me dedico a asustar a chicas fuertes como tu, chicas guapas pero que no se le acerca ni a la suela del zapato de ella.

Me levanto de la mesa y lo agarro fuerte. Él ha dejado un fajo de billetes de más encima de la mesa. Estira un brazo por mi cintura y yo uno por sus hombros. Me siento inestable aguantando todo su peso.

- ¿Y tú? – musita riéndose – ¿Dónde esta tu lugar? ¿Por qué no encajas en ningún sitio?
- Para mi no existe ningún lugar apropiado, Jim.

Y con un empujoncito lo meto dentro de la limusina aparcada en la calle y hecho andar por la oscura acera alumbrada por unas cuantas farolas mientras intento ordenar mis pensamientos.

viernes, 26 de octubre de 2012

7.Los monstruos de debajo de tu cama.


                   
                        "Solo porque puedas vivir para siempre, no significa que vayas a hacerlo"



- Yo no creo en esas cosas – musito.
- ¿Porque no? Si te das cuenta antes eras  popular, lo primero era tu imagen y mirabas de arriba abajo !Eras malditamente perfecta! en cambio ahora...
- Yo no creo en esas cosas – me aferro a esa frase como si mi vida dependiese de eso y lo que me llevo es una mirada reprocharte de su parte.
- ¿No crees que es un poco coincidencia que todo lo que hiciste ahora te pase?
- Yo… eso no es ninguna coincidencia.

Se levanta de la cama y mira su reloj y yo respirando con dificultad paso los dedos por la fotografía que tiene en su mesita. Es una chica joven, un poco mayor que yo. Tiene un pelo lacio rubio de envidia y unos ojos verdes oscuros que contrastan con su camiseta blanca… el sol de da en toda la cara haciendo la mas guapa. Me recuerda a alguien... miro a mi alrededor, me gusta su habitación y su cama es muy cómoda y por un segundo me imagino allí tumbada con el a su lado, tocándome el pelo, besándome… me imagino mas alta, mas rubia y mas guapa. Suspiro y solo quiero irme de aquí. Me llevo las manos a la cara, avergonzada.

- ¡Me he dormido! – gimo y suena mas a un sollozo que a otra cosa – y encima tu quieres que crea que me merezco todo lo que me pasa.

Y de pronto el asoma una sonrisa en sus labios. Una sensación maravillosa se apodera de mí. Acabo de hacerle sonreír y una parte de mi parece que ya a cumplido lo que venia hacer aquí.

- Yo no creo eso… lo se.
- ¿Ahora te crees dios?

Otra sonrisa. Y de pronto estropeando el momento mis tripas suenan. Esto no puede haberme pasado. El me mira y yo le aguanto la mirada mientras su sonrisa se ensancha y de pronto se acerca a mí y me dice:

- Vamos, chica hambrienta… te debo una disculpa y se como recompensarte.

Abre la puerta y salgo de allí roja como un tomate. No me puedo creer que me haya pasado esto… delante de él.

- Mmm…. ¿Adonde vamos?
- Te llevo a cenar.

Mi mandíbula se desencaja y me dejo llevar cuando me arrastras escaleras abajo. Miro el reloj de su enorme comedor. Las 10 y media. Debería ir a casa, no debería ir Jim. El cree que he sido una mala persona, el cree que me merezco que me hagan daño. Él es raro y él tiene una foto de una chica rubia en la mesita ¿Su novia? No necesito más motivos para irme de allí pero no abro la boca cuando entramos en la limusina. ¡No me lo puede creer! Tiene chofer, es guapo, es rico ¿Por qué no tiene amigos? ¿Cuál es el motivo de que nadie se junte con el? Estoy temblando de nervios y tengo frió y no me importa porque estoy con el.

- ¿Has ido alguna vez a Burnert´s? - dice fríamente.

Niego con la cabeza, suena a restaurante caro y en respuesta yo solo me acurruco en el asiento negro de cuero. Y no se porque reviento.

- ¿Se puede saber porque  miras a todos como si fueran monstruos? 


jueves, 18 de octubre de 2012

6.Karma.


                                                               
                                                                                          "Esquivaremos el sol"



Hice presión con mucha delicadeza encima del timbre. Dos segundos después una voz bonita y clara dice:

- ¿Quién?
- Anne Moore.
- Espere un momento, señorita Moore.

Me quedo allí plantada, detrás de la verja de esta enorme casa… ¡Este tío esta forrado! No se ni siquiera como debería sentirme al respecto, digamos que él me debe un favor por el simple hecho de ayudarle, aunque el termino, que me utilizo, es mas apropiado. Tengo dudas, quizás no debería estar aquí… mi sitio son las cuatro paredes de mi habitación. De pronto veo las verjas moverse y sé que ya es demasiado tarde.
Ando mas segura de lo que me siento por el jardín verde, y me dirijo hacia la puerta de la casa… que para mi sorpresa ya esta abierta. Me encuentro con una chica joven que me dedica una sonrisa.

- Good day Miss Anne – me aguanto la risa ¿Piensa que soy inglesa? Carraspeo pero no me deja hablar - Mr. Jim waiting in your room.

Mis ojos se ponen en blanco, maleducada y digo pronunciando torpemente:

- In Spanish… please – y le sonrió sarcástica.

Ella, se queda mirándome unos segundos y de momento veo la figura esbelta de Jim, bajando por  las escaleras. Me mira un segundo y me indica con la cabeza que suba con el. Empiezo a subir las escaleras nerviosa. Estoy avergonzada… Gina solo dijo que le pidiera perdón, nada de ir a su casa.
Nos lleva un rato ir hasta su habitación. Todo lo que nos rodea son puerta blancas, flores en el pasillo y adornos caros… esto es un sueño, cualquiera quería vivir allí. Jim en cambio ni se digna a decir un Hola. Por lo que yo tampoco saludo. Entramos en su habitación que es más grande que mi salón. De pronto se vuelve y cierra la puerta detrás de él. ¡¿Qué?! Me ha dejado sola. Me meto las manos en los bolsillos de mis vaqueros negros y le hecho un vistazo a la camiseta blanca  con lunares azul oscuro ¿Estoy tan mal? He superado lo de las camisetas rojas y negras… bueno mejor dicho me he puesto así para impresionarlo. No es que me sobre el dinero, pero mi madre trabaja lo suficiente para mantenernos a Becca y a mi. Eso me recuerda que estoy cansada. Sin pensármelo dos veces me tiro en la cama con sabanas negras que hay en un lado de la gran a habitación.
Pasan los minutos y nadie entra en la habitación ¿Para esto me ha invitado? O solo era una escusa para librarse de su padre. No se en que momento cierro los ojos y me dejo ir….

Abro los ojos de pronto y me levanto torpemente de la cama. Me cuesta varios minutos darme cuenta que me he quedado dormida y que Jim esta enfrente de mi, mirándome divertido.

- ¿Cómoda?
- Mmm… - me intento apañar el flequillo aun somnolienta y pestañeo varias veces mientras mis mejillas enrojecen - ¿Qué?
- Nada… ¿Has dormido bien? – su mirada se ha vuelto fría, sin mas y la vergüenza se apodera de mi. Me levanto de cama de un salto y me quedo frente a el. Me siento inestables bajos mis piernas.
- Yo…. Bueno… mmm.
- ¡No me digas que me vas a pedir lo siento! – dice otra vez divertido, suelta unas risitas y se sienta en la mesa – de todas maneras gracias.
- ¿Gracias? – escupo cada silaba – Te recuerdo que me dijiste unas cosas muy feas el otro día además me has utilizado para librarte de tu padre y ¿Solo me das un gracias?

El se queda pensativo y luego se vuelve hacia mi:

- Acéptalo, no me mereces mas.
- ¿Y entonces que es me merezco? – susurro herida.
- Todo lo que te pasa…. Tu vida es una mierda.

No lo pienso dos veces, me dirijo hacia la puerta. No voy a dejar que me insulte. Tan rápido como estoy abriendo la puerta el la cierra de un portazo.

- No te puedes ir… siempre has tenido la opción de no venir – me mira, estamos a poco centímetros el uno del otro pero no nos llegamos a tocar – no como otros.
- ¿A que te refieres? ¿Tus padres no te dejan salir de esta enorme mansión y de tus miles de euros que componen las paredes de tu habitación? Que vida mas injusta eeh – le suelto sarcástica. Odio a la gente que se queja por nada.
- No ves… este es tu problema, que no te das cuenta de nada… no dejas que la gente te ayude.
- Lo primero, la gente no me quiere ayudar… y lo segundo tu tampoco es que tengas una vida maravillosa.
- Mejor que tu… todo el mundo te odia.
- Lo voy llevando a mi manera.

Niega con la cabeza y se aparta bruscamente para sentarse en la cama.

- ¡Eres una cabezota, respondona y sarcástica! ¿A dónde quieres llegar con eso?
- No muy lejos – le sonrió.
 Eres imposible.
- No te voy a quitar la razón – respondo y el bufa – de todas maneras no te sigo, ¿me estas insinuando que me merezco todo esto por se una cabezota,respondona y sarcástica?
- Mas o menos…. A mi me gusta llamarlo Karma.

                                                                 . . . . . . . . . .

Hola a todas, se que este no es mejor capitulo que he subido pero quiero dedicárselo a todas las que me leéis y me apoyáis !Sois las mejores¡ Muchísimas gracias... por cierto estoy haciendo una historia con la fabulosa Laura ( http://21-defebrero.blogspot.com.es/) nos encantaria que pasarais y nos dierais vuestra opinion, os dejo el link: http://entresusurrosdeletras.blogspot.com.es/
Un beso grandisimo!

domingo, 14 de octubre de 2012

5. Disculpas.


                         
                                   " Te invito a que cambiemos de planeta y a dormir en las aceras"



Me quedo mirándola con la boca abierta y levanto una ceja sonriéndole sarcástica.

- ¿Me estas diciendo que le pida perdón al chico que dijo que mi padre era un asesino? ¿Qué se metió conmigo? ¿Qué me juzgo sin conocerme? De verdad, Gina… tienes que dejar de fumar te esta afectando al cerebro.
- Sinceramente, señorita Anne, si fumo o no, no es de tu incumbencia en absoluto – resopla – además de que lo que estas diciendo es infantil e inmaduro.
- ¡Le dijo asesino a mi padre!
- ¡Te reíste de él porque tropezó!

Sonrió al acordarme, si…. Se pego un buen tropezón, y de pronto siento que ella tiene razón ¿Lo provoque yo? ¿Tengo algo que aleja a todas las personas de mí? Realmente soy mala compañía, realmente…. mi padre es un borracho ¿Pero asesino? No, hasta él tiene limites.

- Anne… si realmente estas considerando amargarle la vida a ese chico, yo de ti reflexionaría un rato. Te reíste de el… lo minino que puedes hacer es tragarte tu gran orgullo y pedirle perdón.
- ¡No! Fue el que debería haberme pedido lo siento… además como tu dices mi gran orgullo ni siquiera me lo permitiría – bajo los ojos hasta mis manos, rozo el borde de las uñas mordidas con mis labios antes de pegarle otro suave mordisco – Gina, de verdad no creo que esto sirva para nada…
- Inténtalo… pide perdón a ese chico y si me equivoco, si él es un idiota, entonces diré a tu madre que no necesites asistir mas a mis inútiles charlas como dices tu – me mira con un brillo esperanzador y suspira lentamente, no cree que vaya aceptar… ni yo misma me lo creo hasta que lo digo:
- Esta bien, acepto… me disculpare.

Mas tarde voy a clase hecha un manojos de nervios, cuando entro es a el a lo primero que miro y luego fijo la mirada en mi mesa. No puedo… maldita sea, Anne, haz esto aunque solo sea para librarte de Gina…esperare a que suene el timbre final me digo.

El profesor esta hablando y mi mente se va ligeramente hacia Becca, ¿Estará bien? La deje tosiendo y con fiebre esta mañana… mi madre ni siquiera fue a verla cuando vino de noche a trabajar. Se esta perdiendo en ella misma, se esta refugiando en su estresante trabajo para no aceptar la realidad, quizás yo debería abrirles los ojos, como dice la vieja de quinto… quizás deberían abrírmelos a mi.

Lo busco con la mirada cuando suena el timbre. ¿Dónde esta? Salgo a la calle y me tropiezo con un montón de adolescentes que quieren salir de allí, corriendo, empujones por todos sitios y por fin un poco de espacio… y lo encuentro. Esta enfrente de un coche negro enormemente largo y elegante discutiendo con alguien por la ventanilla, no creo que sea el momento adecuado para intervenir pero tampoco quiero que se vaya. Obligo a mis piernas a andar hasta el. Cuando de pronto alguien sale del coche. El mayor, pero no demasiado… ¿43 años? ¿Menos? Impone… es guapo y se parece demasiado a él.
- No, Jim… te quiero allí a las 6 y media justas.
- Papa, te he dicho que estoy ocupado – y de pronto se me queda mirando, en verdad,me he acercado demasiado, me da otro vistazo - ¿Qué quieres tu?

Parpadeo ¿Cómo voy a pedirle perdón a este capullo engreído? Respiro y se lo suelto tartamudeando, tímida y quizás un poco patética.

- Yo… bueno…. esto, lo que paso ayer quería decirte que lo siento – trago saliva – no quería reírme de ti, ni  bueno eso.

Se me queda mirando un par de minutos y después le hecha un vistazo a su padre que ahora hablar por teléfono y espero que no me haya escuchado ¿Podría ser esto tan vergonzoso? Apenas soy capaz de reaccionar cuando me coge del brazo me arrastra hasta su lado y le dice a su padre orgulloso.

- Papa, mira esta es…. mmm… la chica con la que tengo que hacer un trabajo esta tarde, además se ha acercado para que le aclare la hora – me mira severamente y luego con un poco de lastima – A las seis en mi casa, ¿Entendido?
- ¡¿Qué!? – gruño.
- ¿No me digas que se te había olvidado? – esto es mas o menos una suplica… quiere que le siga el juego y yo no se porque lo hago.
- Claro que no… ¿A las seis…?
- Calle Morganville, casa tercera – sus ojos oscuros me están volviendo loca, no quiero que me mire más – cerca del centro.

Y así se monta el coche y se larga en la limusina con su padre aun hablando por teléfono. Me acaban de utilizar, me siento como un trapo y en lo único que puedo pensar ahora mismo es donde esta esa maldita calle… un momento ¿Realmente voy a ir?